El cigarrillo electrónico

Las autoridades sanitarias se han pronunciado ante la llegada masiva de este novedoso producto (aunque en China lleva más de 10 años). Los cigarrillos electrónicos, e-cigarrillos o electropitis están bajo la sospecha de aquellos que velan por nuestra salud. En Cataluña, la Generalitat, ha prohibido su uso en recintos sanitarios y prevé aumentar su prohibición hasta equipararlo con el tabaco bajo el pretexto del desconocimiento “probado” de sus efectos en la población pasiva (no electro-fumadora o vaper -término en inglés-).

Es curioso que el hecho de prohibir lo que no se conoce, lo que se ignora o se teme (por derivación del no saber) nos recuerda a la edad media, donde cualquier artilugio que no podía entenderse era tachado de objeto del diablo o resultado de brujería. Lo cierto es que cada vez más personas están haciendo uso del cigarrillo electrónico, y eso se evidencia por la cantidad de tiendas, franquicias o páginas web exclusivas de su venta que han surgido en los últimos meses en nuestro país. Hay muchas personas que lo usan para dejar de fumar y dicen que funciona. ¿No sería esto una buena noticia? Los pocos estudios fiables sobre el consumo de estos vapores no evidencian que sea perjudicial para la salud (mucho menos para los que le rodean), y aunque algunos especialistas médicos (oncólogos, neumólogos…) hayan manifestado su desaprobación a su uso, dudamos que, dándoles a elegir entre el tabaco o el cigarrillo electrónico, escojan el tabaco como de consumo menos perjudicial para la salud. Y eso es lo que hacen algunas personas: sustituir el tabaco por el vapor. Esto, en sí mismo, no significa que sea una terapia para el abandono del tabaco, hay quien lo consume por el gusto de sus sabores (una infinidad, hasta de mojito o tiramisú), si no cabría englobar en el mismo conjunto a los chicles sin azúcar, las pipas o lo palitos de pan. Si es verdad que contiene nicotina, no es esta la sustancia que “perjudica seriamente la salud” de los que rodean al fumador. Habría que valorar que el tabaco tiene más de 4000 sustancias, muchas de ellas desconocidas, entre las que destacan el alquitrán, el monóxido de carbono o el cianuro, algo que no contienen las cargas líquidas del e-cigarrillo.

Pero volvamos a la Generlitat de Catalunya. Una de las razones que dan para “aconsejar” evitar vapear (término utilizando por los usuarios del e-cigarrillo) en centros de salud, educación, etc… es que su similitud con el cigarrillo de tabaco (los modelos más populares parecen bolígrafos (?)) pueden incitar a fumar y crear confusión. Esta afirmación nos recuerda a la campaña que se hizo en España para la promoción del preservativo con el lema “Póntelo, pónselo” que tanto fue criticado por los sectores más conservadores de este país aludiendo que la campaña “incitaba a los adolescentes a tener relaciones sexuales”. Como si les hiciera falta incitación alguna (o fuese algo “malo”).

Personalmente, el que suscribe este post, se siente más molesto cuando, por las mañanas y en cualquier transporte público, tiene que batallar entre personas perfumadas en exceso y otras poco limpias por defecto.

Image

Advertisements